Esta copa la realicé este verano en el obrador de la familia Mora en Valencia y se quedó perdida por los archivos de mi disco duro que no he podido rescatar hasta ahora.
Soy una gran amante de los quesos, así que opté por hacer un postre para los adictos al queso como yo, pero combinándolo con un toque de dulce, salado y ácido a la vez.

El postre está compuesto por 3 cremas de quesos distintas; queso philadelphia, queso gouda y queso fresco.
Opté por estos tres quesos porque ya los había combinado alguna que otra vez en alguna elaboración y me gustó mucho el resultado.
El Philadelphia al ser cremoso, por su textura y sabor suave, combinada muy bien con sabores dulces. ¿Quién no ha probado la tarta de queso con base de galletas, philadelphia y mermelada de fresa? ¡ñam!
El queso Gouda tiene un sabor particularmente delicioso y que en japonés se denomina “sensación Kokumi”. Este término japonés, kokumi, que no puede ser traducido, se adquirió para describir los sabores de los alimentos con posibilidades de reducir sal y grasas en los alimentos sin cambiar el sabor.
El queso fresco me gusta por el poder de combinación con los sabores. Lo he usado para muchísimas recetas de cocina y de pastelería, así que era el queso perfecto que me faltaba para combinar con los dos anteriores.
Luego el postre lleva intercaladas varias capas de palomitas caramelizadas, polvo de kikos y un nucleo de capa fina con una crema suave pero ácida de naranja.
¡Una combinación muy rica!










